miércoles, 11 de junio de 2014
Batacazos de las Copa del Mundo
No hay mundial de fútbol sin sorpresas, es como un sandwich sin relleno, desde los inicios de la gala del balompié siempre hubo golpes de mesas por equipos de los cuales sólo se esperaba que efectuaran su participacíón sin pena ni gloria, pero en la mayoría de las veces no fue así.
Nos metemos en la máquina del tiempo y marcamos el año 1938. La tercera Copa Mundial de la FIFA se disputó en Francia, mientras los nubarrones de la guerra se cernían sobre toda Europa y la política dejaba fuera a varias de las principales naciones. Austria se clasificó, pero decidió retirarse. Italia sería el flamante campeón.
En la final, Meazza y Ferrari, los dos organizadores del combinado italiano, se entendieron a las mil maravillas y, el ya por entonces legendario pragmatismo italiano hizo el resto. Italia se alzó con el triunfo (4-2) y, tras dos victorias consecutivas en la Copa Mundial de la FIFA, entró en la historia del fútbol como una de las mejores selecciones nacionales de todos los tiempos.
La sorpresa de dicho mundial fue la escuadra Cubana, esa selección antillana se convirtió en el primer equipo del mar Caribe en acudir a un Mundial. Fue sorpresiva fue actuación debido al poco desarrollo del fútbol en esa región para la época. Aun así, el elenco se dio el lujo de eliminar a Rumania, uno de los mejores de Europa oriental, con empate 3-3 y victoria 2-1. Cuba llegó a cuartos de final, instancia en la que fue goleada por Suecia (8-0).
Seguimos retrocediendo en el tiempo y nos detenemos, en la cuna del fútbol, Inglaterra. Después de que el Trofeo Jules Rimet fuera robado durante su exhibición en Londres, los anfitriones tuvieron una segunda alegría unos días más tarde, cuando un perro llamado Pickles lo descubrió entre unos arbustos de un jardín, frente a la casa de un barrio del sur de Londres. Un enorme éxito de público dentro y fuera de Inglaterra rodeó el Mundial inglés, que cobró una nueva dimensión en 1966. En el terreno de juego, la nación anfitriona resultó vencedora, e hizo que algunos de sus oponentes se sintieran injustamente tratados.
Los ingleses, que tenían la clara ventaja de jugar todos sus partidos en Wembley, terminaron consiguiendo el título al derrotar a Alemania por 4-2 en la prórroga de la final. El capitán, Bobby Moore, condujo a su equipo hasta el palco real para recibir el trofeo de manos de la Reina Isabel II.
La grata sorpresa la daría Corea del Norte, formado por militares de las Fuerzas Armadas de Corea del Norte, un equipo totalmente aficionado logró clasificar a la segunda ronda tras perder con la Unión Soviética (3-0), empatar con Chile (1-1) y, en el batacazo del torneo, eliminó a Italia (1-0), uno de los mejores equipos del viejo continente. El gol fue anotado por Pak Doo Ik en el minuto 41. El goleador fue premiado, una vez de regreso a su país, pues lo ascendieron de cabo a sargento en el ejército. Fue la primera ocasión en la que un elenco asiático llega a cuartos de final, fase del torneo en la que perdió 5-3 con Portugal.
En este mundial hubo otro equipo que daba un batacazo, y ese fue Portugal, los lusitanos se estrenaron en una copa del mundo y lo hicieron bien, liderados por la “perla de Mozambique”, es decir, el delantero Eusebio Ferreira da Silva. Los portugueses ganaron sus tres partidos de la primera fase y sus víctimas fueron Hungría (3-1), Bulgaria (3-0) y Brasil (3-1), que era el actual campeón. En cuartos de final sufrió pero liquidó a Corea del Norte (5-3), y en semifinales no pudo con el anfitrión Inglaterra (2-1). Por el tercer puesto, los ibéricos sonrieron tras batir a Unión Soviética por 2-1.
Seguimos recordando las gratas sorpresas que siempre nos regala el fútbol, y nos estacionamos en México, en el año 1970 y la novena Copa Mundial de la FIFA también fue un importante espectáculo televisivo, y para amoldarse a los requerimientos de las compañías de televisión, algunos partidos se celebraron a las 12 del mediodía.
Pelé regresó a pesar de haber hecho votos de no volver a jugar en otro Mundial, y Brasil se apoderó con autoridad del trofeo Jules Rimet con un equipo divino, en el que estaban Clodoaldo, Gerson, Rivelino, Tostao, Jairzinho, Pelé y Carlos Alberto.
México 70 nos dejaría una sorpresa latinoamericana, esta vez sería el equipo de la franja roja que retornó 40 años después al Mundial de fútbol. Los principales favoritos de su agrupación eran Alemania Federal, subcampeón de 1966, y Bulgaria, de los mejores de Europa oriental y con tres participaciones consecutivas (1962, 1966 y 1970). Los incas, con su mejor generación de jugadores en la historia, vencieron 3-2 a los búlgaros y 3-0 a Marruecos para asegurar su estancia en cuartos de final, instancia en la que cayeron 4-2 ante Brasil, el futuro campeón del certamen.
Llegamos al año 1978, se celebraría el mundial en el país donde dicen que se inventó el amor al fútbol. Esta gala tenía una característica distinta, un color único, y es que en cada partido del local, la selección Argentina, llovía pero no caía agua sino millones de papelitos que adornaban el rectangulo de juego.
Después de disputar la final en 1930, Argentina tuvo que esperar unos cuantos años para ganar la Copa Mundial de la FIFA, lo que finalmente logró en 1978, cuando jugó en casa. En la final, el gran apoyo que la afición brindó al equipo local contribuyó a derrotar a Holanda, que no pudo contar con Cruyff, al haberse negado éste último a viajar a Argentina debido a la situación política.
El combinado argentino, formado por grandes figuras de la talla de Daniel Passarella, Osvaldo Ardiles y Mario Kempes (máximo goleador, con seis tantos), batió a los holandeses en la final (3-1), tras la prórroga.
Las “águilas de Cartago” le demostraron al mundo que en África se jugaba un buen fútbol, lo que se vio en el Grupo B. Los tunecinos vencieron 3-1 en el debut a México, luego cayeron con ajustada pizarra de 1-0 frente a Polonia y se despidieron con una igualdad (0-0) ante Alemania Federal, el campeón vigente, que se le pasaba mirando el reloj en los últimos minutos de ese juego, ante los insistentes ataques del equipo norafricano. Túnez fue el mejor equipo entre los 8 eliminados de la primera ronda, siendo la revelación del certamen.
Seguimos nuestro viaje y es momento de visitar España, país que albergó el mundial de 1982. Después de un trabajoso inicio de campeonato, los italianos recuperaron su mejor nivel (gracias a su delantero estrella, Paolo Rossi, que estuvo mejor que nunca) y conquistaron su tercera Copa Mundial de la FIFA™. Sin embargo, esta edición también se recuerda por dos encuentros que ya forman parte de los anales del fútbol: el Brasil-Italia y, sobre todo, la semifinal que enfrentó a Francia y Alemania Occidental.
La escuadra "azzurra", que contaba con grandes estrellas, se impuso sin dificultades a Alemania Occidental en la final (3-1), gracias a otro gol de Paolo Rossi, dinamizador del equipo. Dino Zoff, de 40 años y capitán de la selección italiana, recibió el trofeo de manos del rey Juan Carlos de España. Italia se convirtió así, después de Brasil, en el segundo país que lograba tres Copas Mundiales.
En esta edición hubo tres selecciones que asombraron al mundo del fútbol, ellas serían Camerún, Argelia y Honduras.
Los “leones indomables” se lucieron en tierras españolas. Sin perder ni un solo juego, igual quedó eliminado en la primera ronda. Perú (0-0), Polonia (0-0) e Italia (1-1) fue el camino de los francófonos, quienes empataron en puntos con los italianos (tres), por lo que se apeló al número de goles anotados para ver qué equipo pasaba: la Azzurra anotó dos y Camerún, uno.
Los de blanco y verde (Argelia) dieron la gran sorpresa del torneo: vencieron 2-1 a Alemania Federal en lo que era el primer juego en la historia de los norafricanos en un mundial. Los árabes luego perdieron con Austria (2-0) y sometieron 3-2 a Chile. Por diferencia de goles, en esa agrupación clasificaron alemanes occidentales y austriacos.
Era su primera participación en la competencia. El equipo centroamericano tuvo una prueba de fuego en su estreno mundialista, el anfitrión España, pero salió bien librado con un empate 1-1 que dejó traumatizados a los españoles. Los de blanco y azul igualaron después con Irlanda del Norte 1-1 y dijeron adiós con una derrota frente a Yugoslavia (1-0).
Compramos los pasajes de regreso a México ya que en el año 1986 los aztecas volverían a Organizar la copa y serían testigos de la historia llamada Diego Armando Maradona.
México fue la sede de la decimotercera Copa Mundial de la FIFA y se convertía así en el primer país que organizaba la competición en dos ocasiones. Sin embargo, si los mexicanos se adjudicaron el campeonato fue sólo tras la renuncia de Colombia, la primera opción, que, en 1983 anunció que no podía hacer frente a la organización del torneo de fútbol más importante del mundo.
A pesar de que una serie de terribles terremotos precedieron al Mundial, los estadios no se vieron afectados, por lo que se decidió seguir adelante con los preparativos.
Maradona, que marcó dos goles contra Inglaterra (uno con la mano, que el argentino calificó, orgulloso, de "mano de Dios", y el otro, uno de los mejores tantos de la historia) y otros dos contra Bélgica, puso a Argentina en la final, donde la albiceleste venció a Alemania Occidental por 3-2, ante la presencia de los 115.000 espectadores que abarrotaban el estadio Azteca.
Habrían dos sorpresas en este mundial y serían Marruecos y Dinamarca.
Al equipo nórdico le dijeron “la nueva naranja mecánica”, en referencia a la Holanda de los años 70, y después de una primera fase arrolladora en la que venció a Escocia (1-0), Uruguay (6-1) y Alemania Federal (2-0), el actual subcampeón. Sin embargo, a la selección tocineta (como también le decían por el color de su camiseta), quedó fuera en octavos de final ante España, que la goleó por un demoledor 5-1.
Los Leones del Atlas siguieron demostraron los avances del fútbol africano. Marruecos, que reaparecía en un torneo desde 1970 (también en México), le dio un freno a Inglaterra (0-0) y a Polonia (0-0), que había sido tercero en el torneo de España en 1982. La clasificación marroquí se confirmó en la victoria 3-1 ante Portugal. En octavos de final, una barrera mal colocada permitió a Lothar Matthaus anotar el gol para el triunfo 1-0 de Alemania Occidental ante los magrebíes.
Nuestro destino ahora será Italia, organizador del mundial en el año 1990. Argentina se convirtió en la primera selección que no lograba marcar en la final y, también, en la primera que sufría no una, sino dos expulsiones en el último encuentro. Italia, el país organizador, defraudó a lo largo de todo el torneo y fue eliminada en semifinales por Argentina desde la línea de nueve metros. En la otra semifinal, Alemania Occidental venció a Inglaterra, también en los penales.
Los “ticos” no tenían entrenador hasta dos meses antes de comenzar el torneo. Sus jugadores eran conocidos, principalmente, en su país y en algunos de Centroamérica. Perdió casi todos sus partidos de preparación. Aún así, Costa Rica venció a Escocia (1-0) y Suecia (2-1), además de perder con Brasil (1-0) para llegar a octavos de final, etapa en la que perdió con Checoslovaquia por 4-1.
Los “leones indomables” volvieron a sus andanzas, solo que esta vez sí llegaron más lejos, y casi logran entrar entre los cuatro mejores del mundo. El equipo de las camisetas verdes dio el batacazo en el debut y venció al campeón vigente, Argentina, por 1-0, y luego liquidó 2-1 a Rumania para clasificar a octavos de final, aunque en su último partido del Grupo B cayó ante Unión Soviética por un ruidoso 4-0. Colombia (2-1) fue la siguiente víctima y así los cameruneses ya estaban en cuartos de final, etapa en la que batallaron con Inglaterra, que finalmente venció por 3-2.
1990 fue la cúspide de la carrera de Roger Milla. A la edad de 38 años, se había despedido del fútbol de máximo nivel para jugar en el JS Saint-Pierroise, un modesto equipo de la Isla de Reunión. Sin embargo, volvió de su retiro para dejar una huella memorable en la Copa Mundial de Italia, llevando a Camerún a cuartos de final.
Se dice que ese mundial en Italia fue poco vistozo, con un fútbol rudo y carente de fluidez, pero Camerún le puso ese toque especial, además la celebración de Milla fue la primera que incluyó un baile.
Dejamos el continente europeo y tomamos vuelo hacia el país de las barras y las estrellas, la XV edición de la Copa del Mundo llegaba a un país donde el soccer no era ni el tercer deporte nacional, el baloncesto, el béisbol y el fútbol americano son mucho más populares que el fútbol soccer, pero no dejó de atraer a grandes multitudes. En la final pudimos ver a Brasil ganar su cuarto título tras una tanda de penales ante Italia.
No había sido capaz de ganar un partido en 16 partidos de la Copa del Mundo, pero reunió a una de sus mejores generaciones de jugadores y se metió entre los cuatro mejores del mundo. Los búlgaros debutaron con una derrota de 3-0 con Nigeria, pero se levantaron para ganar a Grecia (4-0) y Argentina (2-0). De ahí en adelante sacó a México (1-1 y 3-1 en penales) y sorprendió al campeón vigente, Alemania, con una victoria 2-1. No pudo en semifinales con Italia, que venció 2-1, y tampoco en el partido por el tercer y cuarto lugar, que perdió 4-0 con Suecia. Y así Bulgaria daba la campana en esta edición.
En 1998 el gran organizador del torneo era Francia nuevamente, la escuadra local contaba en sus filas con un joven Zinedine Zidane quien teníaa el hambre de gloria y darle la primera estrella a los galos.
Fue la mayor de la historia: en ella participaron 32 equipos que disputaron 64 encuentros. Los ocho grupos, de cuatro selecciones cada uno, fueron repartidos por toda Francia, entre los diez estadios nuevos o remodelados. El partido inaugural y la final se disputaron en el espléndido Estadio de Francia, de reciente construcción, situado en Saint-Denis, al norte de París.
Con un gol de cabeza en el minuto 27 y otro en el tiempo añadido de la primera mitad (de la gran final), el mediapunta Zinedine Zidane asestó a sus rivales brasileños dos golpes de los que ya no se recuperarían. A pesar de quedarse con diez hombres tras la expulsión de Marcel Desailly en el minuto 68, la fortaleza francesa no sólo resistió la acometida final de Brasil, sino que incluso marcó otro tanto, tras un contragolpe de Emmanuel Petit en el último minuto. Francia sería campeón del mundo.
El elenco de las camisetas ajedrezadas cumplió en tierras francesas. En el Grupo H venció a las también debutantes Jamaica (3-1) y Japón (1-0), pero cayó con Argentina (1-0). El equipo de la ex Yugoslavia siguió con su buen fútbol, liderado por Davor Suker, y liquidó a Rumania (1-0) y Alemania (3-0). En semifinales empezó venciendo a Francia, pero cayó 2-1. Por el tercer lugar, superó 2-1 a Holanda. Sería el principio de una generación llena de talento para Croacia.
Por primera vez la Copa se hacia en un continente que no era ni el europeo ni el americano sino en Asia, Corea/Japón 2002 se convirtió en el fiel reflejo de un panorama futbolístico cambiante, con inesperados resultados y sorpresas varias que nos hicieron vibrar de emoción desde sus primeros compases. Sin embargo, finalmente fueron dos selecciones muy conocidas, Alemania y Brasil, quienes disputaron el encuentro que otorga la corona del fútbol mundial. La selección sudamericana venció y se adjudicó nada menos que su quinta Copa Mundial de la FIFA, una hazaña sin precedentes en la historia de la competición.
Fue uno de los países sedes y se metió entre los cuatro mejores de la contienda. El elenco del Lejano Oriente venció 2-0 a Polonia, empató 1-1 con Estados Unidos y derrotó 1-0 a Portugal para llegar a octavos de final. Italia (2-1 en prórroga) y España (0-0, 5-3 en penales) fueron sus siguientes víctimas, aunque con un arbitraje muy cuestionado. En semifinales, Alemania fue mucho más y ganó 1-0. Por el tercer y cuarto puesto, Turquía (otra de las sorpresas del torneo) les ganó 3-2. Dirigidos por el técnico holandés Guus Hiddink, esta ha sido la mejor actuación de los surcoreanos, y de cualquier elenco asiático, en un mundial.
2006, la Copa llegaba a Alemania generando mucha espectativa en los locales para tratar de alcanzar su cuarta estrella, pero no fue así una Italia que fue de menos a más fue la que logró bordarse la cuarta estrella en su casaca.
El recuerdo más prominente de la final disputada en el Estadio Olímpico de Berlín puede ser el chispazo de Zinedine Zidane, que le llevó a tumbar de un cabezazo en el pecho a Marco Materazzi pero, con todo, lo más admirable fue el esfuerzo que desplegaron los Azzurri para conquistar su cuarta corona mundial.
Ucrania, la cuna de algunos de los principales jugadores de la desaparecida selección de la Unión Soviética, no había logrado clasificar a ningún torneo internacional desde su independencia en 1991. Esto se revirtió cuando en una brillante campaña se convirtió en el primer equipo del mundo clasificado a la Copa Mundial.
Liderados por Andriy Shevchenko, considerado uno de los mejores jugadores del mundo, Ucrania llegó a Alemania a integrar el Grupo H junto a Arabia Saudita, España y Túnez.
A pesar de ser considerado uno de los equipos más promisorios del torneo, en su primer encuentro fueron completamente sobrepasados por los españoles, que obtuvieron la victoria por 4:0. Sin embargo, dicha derrota sería olvidada rápidamente cuando ganaran con igual marcador a los saudíes, gracias a los goles de Shevchenko, Rusol, Rebrov y Kalinichenko. En el partido final del grupo, Ucrania disputaba la clasificación ante Túnez. Con un solitario gol del capitán ucraniano a los 68', su seleccionado clasificó a la siguiente ronda.
En los octavos de final, Ucrania enfrentó a Suiza. El partido terminó con los 90 minutos reglamentarios sin goles, lo que no cambiaría en los 30 minutos de prórroga, por lo que el encuentro se definió en una tanda de penales. Suiza no logró anotar ningún tiro, lo que le dio el pase a Ucrania.
Italia sería el rival de Ucrania en los cuartos de final. Los itálicos superaron a Ucrania, que en ninguno de sus cuatro partidos anteriores pudo demostrar el buen fútbol que se esperaba de ella. Finalmente, el eventual campeón eliminó a Ucrania al derrotarlos por 3:0. Ucrania se iba con la etiqueta de la gran sorpresa de este mundial.
Hace 4 la FIFA tomaba un bonito reto de organizar la Copa del Mundo en África, específicamente en Sudáfrica, donde España respondió al favoritismo que se le colocó y consiguió alzar su primerta copa ante Holanda 1-0 en tiempos extras con gol de Andrés Iniesta.
La sorpresa se quedaría en el continente africano, ya que sería Ghana que hizo historia al ser el tercer africano en llegar a los cuartos de final. Cayó frente a Uruguay después de fallar un penalti Asamoah Gyan, en el último minuto de la prórroga.
Faltan sólo horas para que el balón comience a rodar en Brasil, hay varias selecciones que vienen con mucho cautela, respeto y silencio, pero pueden dar la gran campanada del certamen. No hay mundial sin sorpresas.
Por Emanuel Gutiérrez
@96ManuGutierrez
Datos cortesía de FIFA.com
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